El Regreso de las Vacaciones: Cómo afrontarlo

El Regreso de las Vacaciones:  Cómo afrontarlo

 

 

        El regreso de las vacaciones suele ser estresante. Se acaban los días libres, dejamos atrás amigos y familiares que sólo vemos en estas fechas, dejamos de hacer aquellas actividades y hobbies que más nos gustan, y … volvemos a la rutina.

 

         Y es entonces cuando empieza el estrés: anticipamos “lo que nos espera” a la vuelta, y nos fijamos en todo aquello que tenemos pendiente, ya sea en el trabajo, en los estudios, en la casa, con la familia, etc.

 

          Y precisamente aquí reside la clave: perdemos lo bueno, y nos espera “lo malo”.

          ¿Cómo va eso a hacernos sentir bien?

         No es de extrañar que todo esto se traduzca en: mal humor, tensión en el ambiente, discusiones, pérdida de la paciencia.

 

         Pero podemos darle la vuelta a esta situación.

         Podemos replantearla, con las siguientes Claves:

 

-   La rutina tiene aspectos positivos, como la Productividad: somos más productivos cuando tenemos un objetivo y el tiempo está limitado. De hecho, en vacaciones suelen quedar “proyectos” sin empezar, a pesar de tener mucho tiempo libre. Así que, podemos retomar ahora esos proyectos pendientes. Con una planificación adecuada, son factibles.

 

-   Hay hobbies y actividades de las vacaciones que se pueden continuar el resto del tiempo. Quizá no con la frecuencia que nos gustaría, o no en las condiciones ideales, pero se pueden seguir haciendo. Podemos continuar con: el deporte, la música, las excursiones, las visitas culturales, los paseos, o la cultura como la lectura, el cine, el teatro, los museos, los conciertos, etc. Si seguimos con la inercia que tenía todo esto en las vacaciones, nos resultará más fácil incorporarlas al horario. No hay por qué dejarlas de hacer de repente. Simplemente, adecuarlas a la rutina.

 

-   Hay personas y situaciones que sólo las tenemos disponibles en nuestro lugar habitual y con nuestro horario de siempre. Amigos del trabajo, compañeros de estudios, vecinos, … y lugares agradables como parques, montes, pueblos, paisajes, etc. de nuestro lugar de residencia, seguro que tienen muchas cosas buenas y gratificantes. Y nos reencontraremos con ellas al regreso de las vacaciones.

 

-   Tenemos por delante mucho tiempo para realizar los objetivos que nos hemos propuesto “para la vuelta de las vacaciones”. Estos “propósitos” que quizá queramos conseguir alcanzar pronto, nos pueden frustrar si nuestras expectativas son demasiado elevadas. Es preferible empezarlos poco a poco, con metas pequeñas y factibles, antes que pretender alcanzar cuanto antes el resultado final.

 

-   A los niños les afecta especialmente el cambio de horarios, rutinas, actividades, … Necesitan más tiempo para adaptarse, sobre todo en lo que respecta a la vuelta al Cole. Han tenido muchos meses libres, y ahora tienen que rendir académicamente con poco tiempo de margen. Para hacérselo más llevadero, se puede introducir alguna actividad lúdica y estimulante al comienzo del Curso: excusión, deporte, cine, teatro, concierto, etc. Ellos necesitan un periodo de adaptación mayor que el de los adultos, y tener una tarde o un día “diferente” cuando el Curso empieza, puede resultar de gran ayuda. Además, nuestra actitud como adultos resulta imprescindible: si nosotros estamos tranquilos y tenemos sensación de controlar la situación poniendo en práctica estas actividades, transmitiremos a los niños confianza, seguridad y proactividad para afrontar su inicio de Curso.

 

 

 

                                 Resumimos las 5 Claves para afrontar el Regreso de las Vacaciones:

 

 

  1 -  Fíjate en lo positivo que tiene la rutina: haces más cosas en menos tiempo.

 

  2 -  Introduce en tu horario los hobbies de las vacaciones que puedas seguir haciendo.

 

  3 -  Presta atención a las personas y lugares de tu lugar de residencia que te hacen sentir bien.

 

  4 -  Toma con calma los propósitos que tienes para el regreso: divídelos en fases que puedas ir alcanzando en periodos cortos

      de tiempo.

 

  5 - Sé flexible en lo que respecta a los niños: haz actividades de ocio con ellos, ten una dosis “extra” de paciencia, y dales un

      margen para que se vayan adaptando.

 

 

 

10 Razones para acudir al Psicólogo

 10  Razones para acudir al Psicólogo

 

 

 

Te presentamos 10 razones básicas que te ayudarán a decidirte para acudir a un Psicólogo.

 

Todas ellas se relacionan con sufrimiento emocional , o con consecuencias negativas en tu vida personal, el trabajo o los estudios, etc.

 

Si te identificas con alguna de ellas o con varias, es hora de que des el paso y pidas cita.

 

 

1.- Sentirse apagado, sin ganas, sin ilusión por cosas que antes sí hacías, … O que los demás te lo digan.

 

2.- Sentirse alterado, irritable, “que salta a la mínima”, que discute más, que se mete en conflictos, provocar, desafiar …  O que los demás te lo comenten.

 

3.- Sentirse “diferente”, “raro”, “cambiado”, “que no soy yo mismo”, “que estoy cambiando”, “que ya no soy el de antes”… O que te digan algo similar.

 

4.- Bajar el rendimiento, la concentración, la eficacia…en el trabajo o los estudios, sin causa aparente. O aumentar la distracción, los olvidos, las “torpezas”, etc.

 

5.- Tener problemas para dormir o tener demasiado sueño, dolores, mareos, vértigos, náuseas, cambios en el apetito (aumento o disminución), cansancio sin haber hecho un esfuerzo físico, vómitos, etc.  Todo ello sin causa aparente.

 

6.- Notar que cada vez estás cogiendo más miedo, o que cada vez evitas más situaciones: puentes, alturas, ascensores, espacios cerrados, sitios con mucha gente, colas de espera, coches o transportes públicos, conducir, insectos (arañas), animales (perros…), sitios aislados, oscuridad, gente desconocida, etc.

 

7.- Pasar cada vez más tiempo en casa, aislarse cada vez más, salir a la calle o con amigos cada vez menos, … O que los demás te lo digan.

 

8.- Notar que tienes un problema con el alcohol, tabaco, u otras drogas: controlar menos, gastar más dinero del deseado, consumir cada vez más, dejar de disfrutar del ambiente social en que se consume, querer dejarlo y no poder, …  O que otros te lo digan.

 

9.- Tener altibajos en la alimentación, como épocas de perder el apetito y épocas de un apetito voraz, o tener vómitos frecuentes, o picos de ansiedad por la comida, etc.

 

 

10.- Cuando personas cercanas o de confianza (amigos, familiares, pareja…) te dicen que deberías buscar ayuda.