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Sueño:  problemas  y  soluciones

 

Sueño: problemas y soluciones

 

 

El sueño es una de las primeras funciones que se resiente cuando algo no va bien en nuestra vida: cuando hay estrés, o tenemos una época que estamos tristes o desanimados, cuando tenemos problemas familiares o económicos o de pareja, cuando hay un problema psicológico (fobias, depresión, ansiedad, adicciones, …), etc.

Se trata de una función biológica necesaria para un adecuado bienestar, y es muy sensible a influencias externas, tanto de estímulos del ambiente (luz, calor, entorno, ruidos,…), como de estímulos internos (preocupaciones, miedos, motivaciones, etc.).

Vamos a tratar de entenderlo mejor, para poder atajar los problemas de sueño con que nos podamos encontrar.

 

 

1.-  Qué es el sueño:

 

El sueño es un estado de conciencia en que las funciones corporales se ralentizan o inhiben. Las funciones vitales se mantienen, y el resto permanecen en reposo.

 

 

2.-  Funciones del sueño:

 

                   a)  dar descanso a la actividad física del cuerpo.

                   b)  consolidar y reorganizar lo aprendido a nivel cerebral.

                   c) estimular la producción de mielina, la proteína que protege y aisla las células nerviosas.

 

 

3.-  Condicionantes del sueño:

 

         El sueño se encuentra regulado y es afectado por varios factores:

 

-  Ciclos circadianos de día-noche: los ciclos naturales de luz-oscuridad, indican al sistema nervioso el momento en que deben activarse-desactivarse los mecanismos del sueño.

 

- Estímulos ambientales: el entorno donde dormimos, influye decisivamente. La luz presente, el calor, los ruidos,…pueden entorpecer el sueño.

 

- Estímulos internos: aquello que “se nos pasa por la cabeza”, también afecta:  las preocupaciones, los miedos, los proyectos pendientes, las novedades venideras, los cambios vitales, ...

 

- Problemas psicológicos: fobias, depresión, ansiedad, adicciones, trastornos de ansiedad (Estrés Postraumático, Trastorno Obsesivo-Compulsivo…), etc. Todos ellos pueden influir negativamente en el sueño.

 

- Factores fisiológicos: las enfermedades, los traumatismos, determinadas cirugías, las patologías respiratorias, … también pueden afectar al sueño.

 

 

4.- Problemas de sueño:

 

- Insomnio: es el problema más conocido. Se trata de la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador durante más de un mes. Se utilizan, en general, varios criterios para considerarlo, los cuales se han de cumplir para poder hablar de insomnio: Latencia de sueño mayor de 30 minutos, Vigilias o Despertares de más de 30 minutos (en total), Tiempo de sueño inferior a 6 horas y media, y además que durante el día se presenten somnolencia y reducción del rendimiento en las tareas.

 

- Apnea del Sueño: interrupciones bruscas de la respiración, secundarias a patología respiratoria.

 

- Hipersomnia: dormir más de 10 horas cada noche, o dormir muchas siestas durante el día, en ocasiones de forma brusca e inesperada.

 

- Otros: Narcolepsia (ataques repentinos de sueño), Trastorno del Ritmo Circadiano, Terrores Nocturnos, Sonambulismo, Bruxismo.

 

 

5.- Variabilidad en el sueño:

 

El sueño es muy variable de unas personas a otras. Mientras que hay personas que necesitan dormir más de 8 horas (patrón de sueño largo), a otras les llega con unas 5 horas (patrón de sueño corto).

Todas ellas pueden tener un sueño reparador, y que éste les sirva para descansar y rendir adecuadamente al día siguiente.

 

La razón estaría en que lo que define la calidad del sueño es precisamente que el sueño sea reparador, y no la cantidad de horas de sueño. Si el sueño no tiene interrupciones, ni se ve afectado por los factores y estímulos que mencionamos anteriormente, las ondas cerebrales que se producen en las fases de sueño profundo no se ven perturbadas, y el sueño cumple con sus funciones.

 

 

6.- Soluciones a los problemas de sueño:

 

Las soluciones que se pueden aplicar para recuperar el sueño perturbado, son:

 

         -  Control Estimular: controlar la luz de la habitación, los ruidos, el exceso de calor de la habitación, la cantidad de ropa de cama, las prendas de dormir.

También es conveniente preparar el ambiente de “ir a dormir” con cierta antelación: atenuar las luces, bajar el volumen de los aparatos, apagar los aparatos que no se vayan a usar (tele, tablet, móvil…), desconectar las fuentes de ruido, bajar el tono de voz en las conversaciones.

Poner música relajante en los momentos previos, puede ayudar. Eso sí, desconectarla al ir a dormir.

 

- Horario de sueño respetando los ritmos circadianos: en la medida de lo posible, levantarse temprano y acostarse también temprano. Manteniendo una rutina estable los días laborables, y no muy diferente los días de descanso.

Si se producen cambios bruscos en esta rutina alguno de los días, ajustar la hora de acostarse (más tarde) para poder estar somnoliento en la medida de lo posible al acostarse. Eso sí, en este caso, al día siguiente, levantarse a la misma hora de siempre, y no echar siestas durante ese día, con el objetivo de recuperar la hora habitual de acostarse cuanto antes.

 

- Higiene del sueño: evitar actividades estimulantes antes de dormir (actividad física, juegos intensos y poco relajantes…), evitar bebidas estimulantes (evitar el café, el te, las bebidas energéticas), evitar el móvil o la tablet al ir a dormir, acostarnos cuando estemos “aburridos” o somnolientos (y no activados por haber hecho deporte intenso, por haber discutido, por haber trabajado o estudiado hasta los momentos previos, etc.).

Pueden ayudar, asimismo, infusiones relajantes o bebidas calientes como leche (mejor sin cacao).

 

         -  Medicación: si los problemas persisten a pesar de las medidas adoptadas, si la intensidad de los problemas es tal que hace falta ayuda adicional, si necesitamos garantizar el descanso durante una temporada concreta, o si tenemos trastornos o problemas físicos adicionales, podemos recurrir a los fármacos. Siempre bajo control médico, tanto para tomarlos como para dejarlos, y con especial atención a los factores que pueden estar incidiendo en los problemas de sueño, para poder atajarlos y que éstos no se cronifiquen.

 

 

 

                   Como apreciamos en esta aproximación a qué es el sueño y cuáles son sus problemas principales, se trata de un tema más complejo de lo que parece a primera vista, y que es sensible a múltiples factores.

Por eso no es de sorprender que las soluciones también tengan su grado de complejidad y que sean globales (y no específicas para un factor).

 

 

Finalmente, terminamos comentando que las claves del éxito para que las soluciones sean eficaces, son:

 

-      aplicar soluciones globales: poner en práctica varias soluciones a la vez.

 

-      ser constantes con las soluciones durante una temporada: unos pocos días no son suficientes.

 

 

 

JUGUETES:  Difícil Elección

 

 JUGUETES :  Difícil Elección

 

 

        La Navidad es la época de los juguetes por excelencia. No hay otra época del año que se dedique con tanta vehemencia a intentar hacer felices a todos los niños a través de los regalos.

Pero cada vez es más difícil acertar con el juguete más adecuado. Una extensísima oferta, una publicidad constante y agresiva, la influencia cada vez mayor de los medios en edades más tempranas, los gustos de los propios niños constantemente cambiantes, etc…

Todo influye y contribuye a hacer esta tarea cada vez más ardua.

 

         Vamos a intentar arrojar algo de luz sobre este tema, que nos ayude a encontrar algunas pistas de qué es aconsejable hacer.

 

 

         Partiendo de la premisa de que un juguete es “un objeto que sirve para divertir, entretener y aprender”, cualquier objeto puede ser considerado un juguete, al menos en potencia. Un lápiz, una pelota, una caja (cualquiera), un peluche, un puzzle, una muñeca…. todos ellos son juguetes o pueden serlo en manos de un niño o una niña, como seguro que hemos observado muchas veces.

Y ya tenemos la primera pista:

 

¤  No hace falta que el juguete sea caro o el último modelo:  cumplirá su función igualmente.

 

 

Y de la anterior, extraemos la segunda pista: una de las funciones más importante de los juguetes es que sirven para aprender: normas de comportamiento, cómo actuar en determinadas situaciones (cotidianas o esporádicas), relaciones sociales adecuadas (entre iguales, con adultos, etc.).

Y esta función la tiene de igual forma un juguete típico (pelota) o un juguete moderno (artefacto con múltiples funciones, que gira sobre sí mismo generando un movimiento determinado, etc.).

 

¤ Un juguete no tiene por qué ser novedoso:  para aprender, sirven también los juguetes más sencillos.

 

 

Es aconsejable respetar los gustos de los niños y las niñas a la hora de elegir un juguete, como resulta obvio, pero… ¿cómo diferenciar si lo que piden es un capricho, o si realmente les gusta?

Esta es la tercera pista:

 

¤ Un capricho suele ser bastante intenso, reciente en el tiempo, e intransigente al cambio (tiene que ser “ese” juguete de “ese” color…). Mientras que los gustos del niño suelen ser menos intensos, prolongados en el tiempo (suelen jugar a eso la mayor parte del tiempo), y flexibles a la hora de sugerir o proponer cambios por otros juguetes.

 

 

De la tercera, extraemos la cuarta pista: ¿ese juguete que se nos ha ocurrido, le gusta realmente al niño?  ¿o es el adulto a quien le gusta o quien trata de introducirlo porque lo cree conveniente?

 

¤ Fijarse en los juguetes que suele elegir el niño o la niña espontáneamente para jugar, y no tanto en lo que “a mí me gustaría haber tenido cuando tenía su edad”  o  en lo que “debería tener el niño” (ya se interesará más adelante por aquellos juguetes que pensamos que debería tener). Es preferible respetar su desarrollo natural y adaptarnos a él (que tratar de “dirigirlo”).

 

 

Nuevamente, la quinta pista deriva de la anterior.

¿Deberían ser todos los juguetes del niño “juguetes educativos”?  Este tipo de juguetes tiene evidentes beneficios, pero si todos los juguetes del niño fueran de este tipo (de los que priorizan el aprendizaje frente a la pura diversión), tendrá menos opciones de divertirse (sin más pretensión que ésa). No debería descuidarse este argumento a la hora de elegir los juguetes.

Una simple pelota puede servir para aprender normas, para relacionarse, para desarrollarse, … (objetivos de los juguetes “educativos), a la vez que resulta muy divertida.

 

¤ Es preferible que el niño o la niña tenga juguetes de varias clases, para abarcar el mayor abanico de beneficios que pueda obtener con ellos:  juguetes educativos, lúdicos, juegos de mesa, juguetes relacionados con deportes, juegos de habilidad, juguetes tecnológicos, etc.

En la variedad está la calidad (del aprendizaje).

 

 

 

 

Resumimos ahora los 5 consejos para comprar juguetes estas Navidades:

 

1 – Invertir en juguetes económicos:  cumplen su función igual que los caros.

 

2 – Comprar juguetes sencillos:  no complicarse.

 

3 – Guiarse en los gustos del niño o la niña:  y evitar los caprichos puntuales.

 

4 – Fijarse en los juegos espontáneos que hace el niño o la niña:  y menos en los deseos o preferencias del adulto.

 

5 – Procurar que tenga juguetes de varios tipos: juguetes educativos, lúdicos, de mesa, deportivos, de habilidad, tecnológicos…  En la variedad está la calidad.

 

 

 

Esperamos que os resulten útiles  !!

 

 

Qué es la Depresión y cómo tratarla

 

Qué es la Depresión y cómo tratarla

 

 

            Conmemorando el Día Europeo de la Depresión, que se celebra el primer jueves de Octubre, queremos desde estas líneas contribuir a difundir qué se considera Depresión, y cuáles son los Tratamientos utilizados para abordarla.

Con una información adecuada, podremos identificarla y valorar qué medidas podemos adoptar. Y en su caso, cuándo pedir ayuda profesional.

 

            Hablamos de un problema importante, ya que siempre se ha situado en el “top five” de las causas de enfermedad a nivel europeo y también mundial, habiendo alcanzado ya la primera posición de esta desafortunada lista.

 

Es de los trastornos más incapacitantes, ya que interfiere de forma global e intensa en la vida de las personas. Ámbitos tan dispares como el trabajo o los estudios, la familia, el ocio, o las relaciones sociales, se ven seriamente afectados.

Y todo ello con un denominador común: la autoestima sufre.

 

            Y no sólo afecta a la persona que la padece. También las personas del entorno cercano, los familiares, los amigos, los compañeros, etc. sufren los síntomas más visibles, llegando a deteriorar las relaciones que, precisamente son las más necesarias para la recuperación del bienestar perdido.

 

            Contrariamente a lo que se pueda pensar, la Depresión afecta a todas las edades, incluidos los niños, a todos los estratos sociales (incluidos los que más recursos poseen), y a todos los países (no sólo a los menos desarrollados).

El límite entre sentirnos tristes por acontecimientos que nos suceden en la vida cotidiana, y desarrollar unos síntomas que nos afecten e interfieran en esa misma vida cotidiana, no siempre es grande. No hay una distancia tan amplia como para que el riesgo de padecer Depresión no nos afecte a todos.

De ahí la importancia de una intervención lo más temprana posible.

 

            La buena noticia es que es un trastorno que cuenta con tratamientos eficaces.

 

 

La Depresión:  descripción

 

 

La depresión en general se conoce como un estado emocional asociado al hecho de sentirnos tristes, melancólicos, infelices o abatidos. Pero clínicamente, la Depresión se identifica como un Trastorno del Estado de Ánimo, y específicamente dentro de los Trastornos Depresivos en el DSM-V, que cursa con sentimientos de tristeza, apatía, cansancio, ira o frustración, que ocasionan dificultades en el funcionamiento de la vida diaria durante un período de semanas, o que puede volverse crónica si no se realiza una intervención adecuada.

 

Otras enfermedades asociadas:

hemos de tener en cuenta que la Depresión en sí, no es un trastorno hermético, pues en ocasiones puede presentarse en otros cuadros psicopatológicos, como es el Trastorno Bipolar, los Trastornos de la Personalidad, o Trastornos de la Ansiedad, entre otros.

También es importante conocer que la Depresión puede causar otras enfermedades médicas o psicológicas si persisten los síntomas, pues habitualmente es un trastorno incapacitante que condiciona los hábitos de la persona que la padece, provocando posibles trastornos relacionados con su organismo, generando desórdenes en la salud y el bienestar de la persona, y que ocasionan la falta de autocuidados.

 

 

Causas

 

 

Especialmente, un factor estresante no esperado, un evento negativo como puede ser la pérdida de un ser querido o de un trabajo, padecer una enfermedad médica grave, o estar bajo periodos de estrés durante un tiempo considerable, pueden provocar la aparición de la sintomatología depresiva.

Estos factores se denominan externos, pero hemos de tener en cuenta en ciertos casos, que las personas padecen estos síntomas predisponentes por motivos de: sensibilidad emocional, tener una personalidad perfeccionista y exigente, o factores biológicos y genéticos que provocan la depresión, considerándose estos factores internos.

 

El consumo de fármacos, alcohol, drogas tóxicas, llevar una vida desorganizada en horarios sin respetar el descanso, el aburrimiento, y las conductas dependientes (uso excesivo de la tecnología, adicciones…), pueden ocasionar también el deterioro anímico.

 

 

Riesgos

 

 

Una de las conductas más preocupantes de quienes padecen la depresión son los pensamientos suicidas y las conductas autolíticas, que generan un severo problema de salud pública, pues no sólo causan lesiones (o la muerte) en las personas, sino que también ocasionan un problema social, pues es causa principal de bajas laborales, problemas familiares, rupturas de pareja y un mal funcionamiento de la sociedad en general.

 

 

Tratamiento

 

 

            Decíamos antes que afortunadamente se dispone de tratamientos eficaces para la Depresión.

Si bien es cierto que es posible afrontar por nuestros propios medios un periodo de tristeza provocado por un factor concreto e identificable, buscando apoyo de amigos o familiares, haciendo actividades que nos agradan, o modificando ese factor (cuando es factible), cuando nos vemos inmersos en una Depresión, esto ya no es suficiente.

Necesitamos ayuda profesional.

 

            En función de la gravedad de la Depresión, de la edad de la persona que la padece, del grado de afectación y deterioro, y de las estrategias de afrontamiento que tenga o haya puesto en práctica esa persona, resultará adecuado y eficaz un tratamiento u otro, o bien una combinación de ellos.

 

Los más utilizados son:

 

- Terapia Cognitivo-Conductual, que incluye técnicas que nos ayudan a gestionar tanto nuestros pensamientos como nuestras rutinas cotidianas. Dirigida a recuperar el apoyo social perdido, el disfrute de las actividades que hacemos, y el nivel de funcionamiento anterior.

 

- Terapia Sistémica y centrada en las Soluciones, que determina qué medidas ha intentado ya la persona afectada, y redirige sus esfuerzos hacia soluciones eficaces.

 

- Fármacos antidepresivos, que regulan los niveles de neurotransmisores, estabilizan al paciente, y aumentan la sensación de bienestar. Siempre necesaria la supervisión médica.

 

 

Qué demandan los pacientes a los Psicólogos

 

 

            Las demandas más habituales son las que tienen que ver con la recuperación del nivel previo de funcionamiento, y con el aprendizaje de estrategias para superar el problema.

El restablecimiento del nivel anterior, tanto de funcionamiento a nivel cotidiano como de rendimiento laboral o en los estudios, es una de las consecuencias de la Depresión que más preocupa a quien la padece.

Otra demanda tiene que ver con aprender estrategias eficaces que solucionen el problema a largo plazo. Y es que la Depresión reduce en gran medida la confianza en las propias capacidades para superar el problema, debido a la baja autoestima. Dichas capacidades suelen permanecer intactas, pero la percepción que se tiene no se corresponde con esa realidad.

 

Otras demandas tienen que ver con la recuperación de una relación (de pareja, de amistad, etc.) o de una dinámica familiar deterioradas, con la reducción del continuo estrés que experimentan las personas excesivamente autoexigentes (como comentábamos más arriba), o con la necesidad de experimentar una sensación de bienestar y felicidad que alivie su sufrimiento.

 

 

 

Conclusión

 

 

La Depresión, siendo un problema incapacitante y que afecta a muchos ámbitos de la vida de las personas, dispone de Tratamientos eficaces.

Cuando se prolonga la tristeza e interfiere en nuestra actividad principal, cuando la falta de ganas afecta a muchas cosas de las que antes se disfrutaba, cuando la irritabilidad deteriora la relación con nuestros seres queridos, o cuando el aislamiento aumenta cada día, es momento de buscar ayuda profesional.

 

            Una intervención temprana evita mucho sufrimiento, y reduce las posibilidades de que el problema se enquiste y se cronifique.

 

         Todos nos merecemos ser felices, así que…¿por qué esperar?

 

 

 

 

(escrito en colaboración con mi compañero Diego Antelo, Psicólogo)

 

 

El Regreso de las Vacaciones: Cómo afrontarlo

  

El Regreso de las Vacaciones:  Cómo afrontarlo

 

 

       El regreso de las vacaciones suele ser estresante. Se acaban los días libres, dejamos atrás amigos y familiares que sólo vemos en estas fechas, dejamos de hacer aquellas actividades y hobbies que más nos gustan, y … volvemos a la rutina.

 

     Y es entonces cuando empieza el estrés: anticipamos “lo que nos espera” a la vuelta, y nos fijamos en todo aquello que tenemos pendiente, ya sea en el trabajo, en los estudios, en la casa, con la familia, etc.

 

       Y precisamente aquí reside la clave: perdemos lo bueno, y nos espera “lo malo”.

¿Cómo va eso a hacernos sentir bien?

No es de extrañar que todo esto se traduzca en: mal humor, tensión en el ambiente, discusiones, pérdida de la paciencia, …

 

 

       Pero podemos darle la vuelta a esta situación.

       Podemos replantearla, con las siguientes Claves:

 

   -  La rutina tiene aspectos positivos, como la Productividad: somos más productivos cuando tenemos un objetivo y el tiempo está limitado. De hecho, en vacaciones suelen quedar “proyectos” sin empezar, a pesar de tener mucho tiempo libre. Así que, podemos retomar ahora esos proyectos pendientes. Con una planificación adecuada, son factibles.

 

  - Hay hobbies y actividades de las vacaciones que se pueden continuar el resto del tiempo. Quizá no con la frecuencia que nos gustaría, o no en las condiciones ideales, pero se pueden seguir haciendo. Podemos continuar con: el deporte, la música, las excursiones, las visitas culturales, los paseos, o la cultura como la lectura, el cine, el teatro, los museos, los conciertos, etc. Si seguimos con la inercia que tenía todo esto en las vacaciones, nos resultará más fácil incorporarlas al horario. No hay por qué dejarlas de hacer de repente. Simplemente, adecuarlas a la rutina.

 

    - Hay personas y situaciones que sólo las tenemos disponibles en nuestro lugar habitual y con nuestro horario de siempre. Amigos del trabajo, compañeros de estudios, vecinos, … y lugares agradables como parques, montes, pueblos, paisajes, etc. de nuestro lugar de residencia, seguro que tienen muchas cosas buenas y gratificantes. Y nos reencontraremos con ellas al regreso de las vacaciones.

 

  - Tenemos por delante mucho tiempo para realizar los objetivos que nos hemos propuesto “para la vuelta de las vacaciones”. Estos “propósitos” que quizá queramos conseguir alcanzar pronto, nos pueden frustrar si nuestras expectativas son demasiado elevadas. Es preferible empezarlos poco a poco, con metas pequeñas y factibles, antes que pretender alcanzar cuanto antes el resultado final.

 

  - A los niños les afecta especialmente el cambio de horarios, rutinas, actividades, … Necesitan más tiempo para adaptarse, sobre todo en lo que respecta a la vuelta al Cole. Han tenido muchos meses libres, y ahora tienen que rendir académicamente con poco tiempo de margen. Para hacérselo más llevadero, se puede introducir alguna actividad lúdica y estimulante al comienzo del Curso: excusión, deporte, cine, teatro, concierto, etc. Ellos necesitan un periodo de adaptación mayor que el de los adultos, y tener una tarde o un día “diferente” cuando el Curso empieza, puede resultar de gran ayuda. Además, nuestra actitud como adultos resulta imprescindible: si nosotros estamos tranquilos y tenemos sensación de controlar la situación poniendo en práctica estas actividades, transmitiremos a los niños confianza, seguridad y proactividad para afrontar su inicio de Curso.

 

 

Resumimos las 5 Claves para afrontar el Regreso de las Vacaciones:

 

  1-    Fíjate en lo positivo que tiene la rutina: haces más cosas en menos tiempo.

 

  2-    Introduce en tu horario los hobbies de las vacaciones que puedas seguir haciendo.

 

  3-    Presta atención a las personas y lugares de tu lugar de residencia que te hacen sentir bien.

 

 4-   Toma con calma los propósitos que tienes para el regreso: divídelos en fases que puedas ir alcanzando en periodos cortos de tiempo.

 

  5-   Sé flexible en lo que respecta a los niños: haz actividades de ocio con ellos, ten una dosis “extra” de paciencia, y dales un margen para que se vayan adaptando.

 

 

10 Razones para acudir al Psicólogo

 10  Razones para acudir al Psicólogo

 

 

 

Te presentamos 10 razones básicas que te ayudarán a decidirte para acudir a un Psicólogo.

 

Todas ellas se relacionan con sufrimiento emocional , o con consecuencias negativas en tu vida personal, el trabajo o los estudios, etc.

 

Si te identificas con alguna de ellas o con varias, es hora de que des el paso y pidas cita.

 

 

1.- Sentirse apagado, sin ganas, sin ilusión por cosas que antes sí hacías, … O que los demás te lo digan.

 

2.- Sentirse alterado, irritable, “que salta a la mínima”, que discute más, que se mete en conflictos, provocar, desafiar …  O que los demás te lo comenten.

 

3.- Sentirse “diferente”, “raro”, “cambiado”, “que no soy yo mismo”, “que estoy cambiando”, “que ya no soy el de antes”… O que te digan algo similar.

 

4.- Bajar el rendimiento, la concentración, la eficacia…en el trabajo o los estudios, sin causa aparente. O aumentar la distracción, los olvidos, las “torpezas”, etc.

 

5.- Tener problemas para dormir o tener demasiado sueño, dolores, mareos, vértigos, náuseas, cambios en el apetito (aumento o disminución), cansancio sin haber hecho un esfuerzo físico, vómitos, etc.  Todo ello sin causa aparente.

 

6.- Notar que cada vez estás cogiendo más miedo, o que cada vez evitas más situaciones: puentes, alturas, ascensores, espacios cerrados, sitios con mucha gente, colas de espera, coches o transportes públicos, conducir, insectos (arañas), animales (perros…), sitios aislados, oscuridad, gente desconocida, etc.

 

7.- Pasar cada vez más tiempo en casa, aislarse cada vez más, salir a la calle o con amigos cada vez menos, … O que los demás te lo digan.

 

8.- Notar que tienes un problema con el alcohol, tabaco, u otras drogas: controlar menos, gastar más dinero del deseado, consumir cada vez más, dejar de disfrutar del ambiente social en que se consume, querer dejarlo y no poder, …  O que otros te lo digan.

 

9.- Tener altibajos en la alimentación, como épocas de perder el apetito y épocas de un apetito voraz, o tener vómitos frecuentes, o picos de ansiedad por la comida, etc.

 

 

10.- Cuando personas cercanas o de confianza (amigos, familiares, pareja…) te dicen que deberías buscar ayuda.